SIGA participa en el trabajo regional para mejorar la gestión de neumáticos fuera de uso

Contar con un lugar para almacenar los neumáticos fuera de uso y coordinar su retiro son tareas que marcan la gestión diaria de estos residuos en las comunas. Estas necesidades estuvieron entre los temas abordados esta semana en la sesión de la Secretaría Ejecutiva de Economía Circular y Residuos de la Región Metropolitana, en la que participó SIGA. La jornada permitió revisar los avances del Plan de Acción Regional para el cumplimiento de la Hoja de Ruta de Economía Circular al 2040 y conocer cómo evalúan los municipios la gestión de neumáticos. Los resultados 2026 presentados muestran distintas realidades. En el desglose de 51 municipios, 33 declararon contar con convenios con sistemas de gestión, 16 señalaron no tener uno al momento de la encuesta y dos indicaron trabajar con empresas valorizadoras. Estos datos permiten dimensionar el alcance de los acuerdos existentes y la necesidad de seguir ampliando las vías de gestión en la región. Junto con esa cobertura, la encuesta recogió una percepción mayoritariamente favorable del desempeño de los sistemas de gestión de NFU. Las calificaciones entre 7 y 10 concentraron la mayor parte de las evaluaciones y la nota más frecuente fue 8, con 12 respuestas. Esta valoración convive con dificultades que los municipios identificaron y que ayudan a precisar dónde concentrar los esfuerzos. Las más mencionadas fueron infraestructura y almacenamiento temporal, junto con divulgación y educación ambiental, con cinco menciones cada una. La cobertura territorial y la frecuencia de retiro registraron tres menciones cada una. Así, el diagnóstico vincula la mejora del servicio con cuestiones muy concretas: disponer de espacios adecuados, contar con información y coordinar la operación para responder a las necesidades locales. Para SIGA, que participa en una de las líneas de acción de este trabajo regional, conocer esas necesidades es parte del camino para avanzar. Como sistema colectivo de gestión de neumáticos fuera de uso, destacó el valor del análisis municipal y la prioridad de llevar la implementación de la Ley REP a los territorios. Escuchar a quienes enfrentan estos desafíos permite conectar los objetivos del plan con las condiciones en que se desarrolla la gestión en cada comuna. La síntesis de la jornada puso el foco en fortalecer la educación ambiental, la fiscalización y la capacidad operativa territorial. El siguiente paso es que los avances en acuerdos y cobertura se traduzcan en una gestión que responda cada vez mejor a las necesidades de los municipios. La participación de SIGA en estos espacios contribuye a ese trabajo compartido por una Región Metropolitana más circular.
SIGA participa en Modo Circular 2026: el desafío de extender las soluciones de valorización a las regiones

Roberto Holtheuer, presidente del Directorio de SIGA, asistió al encuentro organizado por GIRO, que abordó la colaboración territorial como una de las claves para avanzar hacia una economía circular. Acercar las soluciones de gestión y valorización de residuos a las distintas regiones es un desafío fundamental para avanzar hacia una economía circular con alcance nacional. Con esta mirada, SIGA estuvo presente, a través de su presidente del directorio, Roberto Holtehuer, en la segunda edición de Modo Circular, realizada el 24 de septiembre en el Campus Oriente de la Universidad Católica. El encuentro organizado por GIRO incluyó un bloque dedicado a la “Simbiosis territorial”, en el que representantes de la Municipalidad de Huechuraba, Kyklos y Territorio Circular compartieron experiencias de colaboración. Este enfoque permite poner atención en las condiciones de cada localidad y en la importancia de conectar capacidades para desarrollar soluciones adaptadas a los territorios. Para SIGA, esta discusión tiene especial relevancia en la gestión de neumáticos fuera de uso. Extender el alcance territorial supone articular la recolección, el transporte y la valorización, considerando factores como las distancias y la disponibilidad de infraestructura. También implica fortalecer los vínculos entre quienes generan estos residuos y quienes cuentan con las capacidades para gestionarlos y recuperar sus materiales. Durante la jornada, María José Ureta, jefa de la Oficina de Economía Circular del Ministerio del Medio Ambiente, destacó la necesidad de convertir el marco regulatorio en cambios concretos mediante innovación, nuevas capacidades y colaboración. Desde la perspectiva de SIGA, ese planteamiento se conecta con el desafío de fortalecer las condiciones que permiten llevar las soluciones de circularidad a más regiones. El desarrollo territorial de la economía circular también requiere avanzar en las oportunidades de uso de los materiales recuperados. Junto con facilitar la gestión de los neumáticos fuera de uso, es necesario conectar su valorización con aplicaciones y mercados que permitan reincorporar esos materiales a la actividad productiva. La participación de SIGA en esta instancia se enmarca en la importancia de compartir experiencias y fortalecer el diálogo entre los actores del sector. Avanzar hacia una economía circular con mayor alcance territorial requiere coordinación sostenida y una mirada que incorpore las realidades y oportunidades de las distintas regiones del país.
Reciclaje de neumáticos: Chile enfrenta el desafío de abrir nuevos mercados para los materiales recuperados

¿Qué ocurre cuando un neumático se recicla, pero los materiales recuperados no encuentran compradores? Esta pregunta refleja uno de los desafíos que enfrenta Chile para avanzar en economía circular: junto con aumentar el tratamiento de neumáticos fuera de uso, es necesario desarrollar mercados que permitan aprovechar los materiales obtenidos y sostener económicamente el proceso. La discusión también tiene alcance internacional. Durante el Foro Mundial de Economía Circular 2026, realizado en India, M. K. Das, secretario jefe de Gujarat, propuso una certificación internacional común para facilitar el comercio de materias primas secundarias, es decir, materiales recuperados que pueden utilizarse nuevamente en procesos productivos. La propuesta busca generar confianza sobre su calidad y facilitar su incorporación en las cadenas de producción, una condición relevante para ampliar sus posibilidades de comercialización. En Chile, la demanda insuficiente de los materiales obtenidos del tratamiento de neumáticos fuera de uso tiene consecuencias para toda la cadena. Cuando estos productos no encuentran compradores, disminuyen los ingresos que contribuyen a financiar el procesamiento y una mayor parte del costo puede recaer en la tarifa cobrada por recibir los neumáticos. Por ello, desarrollar aplicaciones de mayor valor y abrir mercados nacionales e internacionales resulta fundamental para la sostenibilidad económica del reciclaje. Las cifras del sector minero permiten dimensionar este desafío. En un reportaje de InduAmbiente de su edición de mayo-junio de 2026, José Browne, gerente general de la Cámara de la Industria del Neumático de Chile, señaló que las plantas del país procesan más de 12.000 toneladas anuales de neumáticos fuera de uso provenientes de la minería. Asimismo, estimó que hacia 2030 deberán gestionarse cerca de 50.000 toneladas anuales de neumáticos mineros. El dirigente advirtió que, sin nuevas aplicaciones industriales, podría generarse una sobreoferta de materiales recuperados que limite la viabilidad económica de las inversiones. Aunque corresponden a un segmento específico, estas cifras muestran la importancia de desarrollar la demanda a medida que crecen las necesidades de tratamiento. Abordar esta brecha requiere colaboración público-privada sostenida. El sector público puede apoyar la investigación, impulsar estándares técnicos y evaluar la incorporación de materiales recuperados en compras y proyectos públicos, cuando su desempeño esté validado. Las universidades pueden aportar ensayos y conocimiento aplicado, mientras las empresas pueden probar nuevas aplicaciones, definir sus requerimientos y generar oportunidades de compra. Una certificación ayuda a reducir la incertidumbre, pero debe acompañarse de calidad consistente, precios competitivos y capacidad de suministro para traducirse en una demanda estable. En SIGA promovemos una gestión responsable de los neumáticos fuera de uso y destacamos la importancia de conectar su tratamiento con nuevas oportunidades de aprovechamiento. Innovar y desarrollar mercados para los materiales recuperados es una tarea compartida: permite que el esfuerzo de recolección y reciclaje se traduzca en productos que las empresas y las personas puedan utilizar, fortaleciendo la circularidad y la sostenibilidad económica del sistema. Fuentes: Financial Express, CircularTec y Revista InduAmbiente.
Preocupémonos de la gestión responsable de nuestros residuos y neumáticos fuera de uso durante Fiestas Patrias

Las Fiestas Patrias invitan a reencontrarse, compartir un asado y salir de la ciudad. Pero cuando termina la celebración, los residuos pueden seguir allí mucho tiempo. Una bolsa plástica puede permanecer hasta 150 años en la naturaleza; una botella de vidrio, más de 4.000; y un neumático abandonado, hasta 1.000. Son referencias orientativas: los tiempos dependen de la composición del material y de las condiciones del entorno. El cuidado empieza con objetos tan cotidianos como la servilleta que acompaña una empanada. Aunque sea de papel, dejarla en el pasto o junto al camino también es abandonar un residuo. Recogerla antes de partir, junto con los envoltorios y restos de la comida, evita que el viento los disperse. Que un material pueda degradarse no reemplaza la responsabilidad de disponer de él correctamente. Con las bolsas y botellas, podemos actuar desde los preparativos: llevar bolsas reutilizables, preferir envases retornables cuando estén disponibles y separar los materiales aceptados por los puntos de reciclaje. Antes de salir, conviene reservar un espacio para traer de vuelta los residuos si el destino no cuenta con infraestructura adecuada. El paseo termina cuando también dejamos limpio el lugar que disfrutamos. Los neumáticos conectan este cuidado con los viajes de Fiestas Patrias. Si una revisión previa indica que es necesario reemplazarlos, hay una pregunta que debe acompañar el cambio: ¿qué ocurrirá con los que retira el taller? Consultar si cuenta con un servicio de gestión y cuál será su destino ayuda a promover un manejo responsable. Dejarlos fuera del vehículo no significa que su recorrido haya terminado. Un neumático fuera de uso contiene materiales que pueden recuperarse mediante procesos de reciclaje y valorización. Para aprovecharlos, es necesario que ingrese a una cadena de gestión adecuada, con seguimiento de su retiro, transporte y tratamiento. Ese es el ámbito en el que trabaja SIGA: impulsar una gestión responsable de los neumáticos fuera de uso y contribuir a la economía circular. Estas Fiestas Patrias, la invitación de SIGA es a sumar el cuidado del entorno a los preparativos y a la celebración. Desde recoger una servilleta hasta preguntar por el destino de los neumáticos que reemplazamos antes de viajar, cada acción responde a una misma responsabilidad: cuidar los lugares donde nos reunimos y los paisajes que salimos a recorrer.
El nuevo frente de la economía circular: la gestión de neumáticos en el sector de maquinarias

La economía circular aplicada a los neumáticos comienza a ampliar su foco. Aunque la conversación suele concentrarse en automóviles y transporte, sectores como la construcción, la agricultura y la logística también dependen de maquinarias, cuyos neumáticos deben ser gestionados responsablemente una vez terminada su vida útil. Esta realidad presenta desafíos particulares. Las operaciones pueden encontrarse distribuidas a lo largo de todo Chile y utilizar neumáticos de distintos tamaños y características, dependiendo del tipo de maquinaria y de su función. Esa diversidad vuelve más compleja su gestión y eleva la necesidad de planificación, coordinación y trazabilidad. En este contexto, la capacidad de demostrar qué ocurrió con cada neumático al finalizar su vida útil adquiere especial relevancia. Ya no se trata únicamente de gestionar un residuo, sino de contar con evidencia y respaldo que permitan acreditar el cumplimiento de las obligaciones correspondientes. Para SIGA, este escenario refuerza el papel que pueden desempeñar las soluciones colectivas. La integración de capacidades, experiencia y estructuras especializadas permite enfrentar una obligación común de manera más coordinada y robusta. SIGA fue creado por empresas vinculadas al ecosistema automotor y de maquinaria precisamente con ese objetivo: transformar una obligación ambiental compleja en un cumplimiento demostrable, mediante trazabilidad, respaldo técnico, gobernanza y una operación responsable. El desafío para el sector de maquinarias es avanzar desde una lógica individual hacia modelos capaces de responder a una realidad cada vez más exigente. Para SIGA, mientras más capacidades y experiencia se incorporen, más sólida podrá ser la respuesta del sector frente a la economía circular. SIGA: certeza circular para el sector automotor y de maquinarias.
Seremi del Medio Ambiente del Maule visitó SIGA para abordar los desafíos regionales de los neumáticos fuera de uso

SIGA recibió a Felipe Massardo Rojas, secretario regional ministerial del Medio Ambiente de la Región del Maule, para conversar sobre los desafíos que presenta la gestión de neumáticos fuera de uso y las oportunidades que ofrece la economía circular para el territorio. El encuentro sirvió para revisar el papel que cumplen los sistemas de gestión bajo la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor —conocida como Ley REP— e identificar espacios de coordinación entre autoridades, productores y actores de la cadena de valorización. ¿Cuál es el desafío para la Región del Maule? Un neumático fuera de uso, o NFU, es aquel que llegó al final de su vida útil y ya no puede continuar utilizándose para su función original. Cuando estos neumáticos se abandonan o se manejan de manera inadecuada, pueden acumular agua, favorecer la aparición de vectores sanitarios, aumentar el riesgo de incendios y terminar en caminos, cursos de agua o microbasurales. ¿Qué significa valorizar un neumático? Valorizar no es simplemente retirarlo de un lugar. Primero, el neumático debe ser recolectado y transportado por actores autorizados. Después debe llegar a una instalación capaz de procesarlo mediante alternativas reconocidas por la regulación, como el recauchaje, el reciclaje material, el coprocesamiento o la valorización energética. Durante ese recorrido debe existir información que permita responder preguntas muy concretas: Esa ruta de información se denomina trazabilidad. Gracias a ella, el cumplimiento puede verificarse y no queda reducido a una declaración de buenas intenciones. ¿Cómo puede contribuir SIGA en el Maule? SIGA puede aportar mediante la articulación de productores, recolectores, transportistas y valorizadores autorizados, transformando obligaciones individuales en una operación coordinada. Su trabajo considera cinco elementos centrales: La colaboración territorial debe construirse a partir de información real: volúmenes disponibles, ubicación de los puntos de generación, capacidades autorizadas, distancias de transporte y necesidades de las comunas. La visita del seremi permitió precisamente iniciar esa conversación y comprender mejor las particularidades del Maule.
Ley REP y sector automotor: qué está vigente y qué cambió

Cuando se habla de Ley REP en la industria automotriz, es habitual reunir neumáticos, aceites lubricantes y baterías bajo un mismo concepto. Sin embargo, que sean productos prioritarios no significa que sus metas estén vigentes simultáneamente. Y los acontecimientos recientes demuestran por qué esta distinción es importante. Mientras los neumáticos cuentan con metas de recolección y valorización vigentes, el decreto que establecía las metas para aceites lubricantes fue anulado por el Segundo Tribunal Ambiental. En baterías, en tanto, el proceso regulatorio continúa en desarrollo y recientemente extendió sus plazos. Neumáticos: el foco operativo vigente Los neumáticos están regulados por el Decreto Supremo N.º 8/2019 del Ministerio del Medio Ambiente. Sus metas REP de recolección y valorización comenzaron a regir el 20 de enero de 2023. Estas obligaciones consideran tanto los neumáticos comercializados como productos de reposición como aquellos que ingresan incorporados en vehículos y maquinarias nuevas. En este marco, SIGA concentra actualmente su operación en neumáticos fuera de uso, articulando recolección, transporte, valorización, trazabilidad y reportabilidad para transformar una obligación ambiental en evidencia verificable. Aceites y lubricantes: un escenario que cambió En aceites y lubricantes se produjo un cambio regulatorio relevante. El 6 de agosto de 2026, el Segundo Tribunal Ambiental anuló completamente el Decreto Supremo N.º 47/2023, que establecía las metas de recolección y valorización de aceites lubricantes usados. Como consecuencia, el Ministerio del Medio Ambiente deberá dictar un nuevo decreto. Baterías: la regulación continúa en desarrollo En baterías también existen novedades. El Ministerio del Medio Ambiente extendió hasta el 29 de enero de 2027 el plazo para elaborar la propuesta de Decreto Supremo que fijará sus metas de recolección y valorización. La medida consta en la Resolución Exenta N.º 4225/2026, publicada oficialmente el 4 de agosto. La extensión responde a la necesidad de analizar 451 observaciones nacionales y 33 consultas internacionales, un proceso relevante para definir posteriormente las exigencias aplicables a productores e importadores, sistemas de gestión y otros actores vinculados a baterías, incluidas las utilizadas en vehículos. La regulación cambia. La necesidad de certeza permanece Estos cambios muestran que el cumplimiento ambiental requiere algo más que conocer una norma en un momento determinado. Las empresas necesitan seguir su evolución, comprender qué obligaciones están efectivamente vigentes y prepararse responsablemente para aquellas que todavía se encuentran en desarrollo. Esa distinción es especialmente importante para SIGA. Hoy su alcance operativo se concentra en neumáticos fuera de uso. Frente a aceites, lubricantes y baterías, corresponde seguir la evolución de sus respectivos procesos regulatorios y comunicar con precisión, sin anticipar obligaciones que todavía no están vigentes. Porque comunicar con precisión también es parte de construir confianza. Lo vigente se gestiona y se demuestra; los cambios se siguen; y lo que viene se prepara con responsabilidad. Cumplir se demuestra.
Retirar y reciclar no es lo mismo que cumplir: tres confusiones frecuentes sobre circularidad automotriz

En circularidad automotriz, simplificar demasiado un proceso puede producir una falsa sensación de cierre. El retiro y reciclaje de un neumático fuera de uso son etapas visibles e importantes, pero no representan todo el recorrido que permite demostrar una gestión responsable. Para hablar de cumplimiento se necesita evidencia. Esa evidencia debe conectar las distintas etapas del proceso, identificar a sus responsables y permitir explicar qué ocurrió si se detecta una brecha. Estas son tres de las confusiones más frecuentes. Confusión 1: retirar un residuo equivale a cumplir El retiro desde un punto de generación registrado marca el inicio de una parte importante de la gestión, pero no demuestra por sí solo el resultado final. Una ruta trazable debe permitir seguir el proceso desde la solicitud de retiro hasta el reporte de gestión. Solicitud de retiro. Se registra la información que da inicio al proceso. Retiro. Los equipos coordinan el retiro de los neumáticos en el punto de generación. Transporte. Cada movimiento queda documentado hasta llegar a la planta de reciclaje. Valorización. El residuo ingresa a un proceso que permite transformarlo y reincorporarlo como recurso. Certificado. Se reúne evidencia de la gestión realizada. Reporte. La evidencia se convierte en información clara para demostrar el cumplimiento de toda la gestión. Si una de estas etapas no puede conectarse con las demás, resulta más difícil reconstruir el proceso y responder con certeza. Por eso, retirar y reciclar no es sinónimo de cumplir. Cumplir significa poder demostrar qué ocurrió durante todo el recorrido. Confusión 2: la trazabilidad termina cuando finaliza el transporte La trazabilidad no es solamente el registro de un traslado. Es una cadena de información que debe acompañar al residuo durante toda su gestión. El transporte documentado es fundamental, pero todavía quedan preguntas que responder: ¿dónde fue recibido?, ¿qué cantidad? ¿qué tratamiento tuvo?, ¿quién verificó el resultado?, ¿qué evidencia quedó disponible? El reporte es un componente importante de esa cadena, pero tampoco debe entenderse como documentos aislados. Su valor depende de la posibilidad de relacionarlos con la declaración, el retiro, el transporte y la valorización. Una trazabilidad sólida permite reconstruir el proceso completo, revisar la consistencia de la información y detectar oportunamente cualquier brecha. Confusión 3: el cumplimiento depende de un solo actor La circularidad es un trabajo colaborativo. Detrás de cada registro existen personas que coordinan, ejecutan, verifican y responden. Participan equipos que entregan información, realizan retiros, documentan transportes, desarrollan procesos de valorización y revisan los antecedentes generados. Para que esta colaboración funcione, cada dato debe tener una fuente, una fecha de corte, un responsable y un criterio de validación. En SIGA, el equipo de Operaciones, en conjunto con las áreas legal y de compliance validan el proceso. Esta distribución de responsabilidades fortalece la gobernanza y permite responder de manera ordenada ante una diferencia o una etapa incompleta. No se trata solamente de acumular documentos. Se trata de saber quién debe revisar, decidir, corregir y dejar registro. De la gestión de residuos a la certeza verificable Aclarar estas confusiones ayuda a mirar el cumplimiento desde tres dimensiones: Riesgo. ¿Podemos reconstruir el proceso completo? Gobernanza. ¿Sabemos quién valida cada información? Continuidad. ¿Podemos detectar y corregir una falla sin perder el control del proceso? Una mirada al futuro, sin adelantar capacidades Esta mirada también permite ampliar responsablemente la conversación sobre el futuro de la circularidad automotriz. Un vehículo contiene mucho más que neumáticos y la evolución regulatoria podría incorporar nuevos productos y desafíos. Prepararse para ese escenario no significa afirmar capacidades que todavía no están vigentes. Significa estudiar, planificar y desarrollar criterios que permitan acompañar la evolución del sector con rigor y transparencia. En SIGA creemos que la circularidad que importa es la que se puede demostrar. Por eso, cumplir no es solamente gestionar residuos: es responder por cada etapa, conservar la evidencia y convertirla en información comprensible.
El vehículo del futuro también será circular: Europa redefine su ciclo de vida

La transformación de la industria automotriz no se limita a la incorporación de nuevas tecnologías de propulsión, conectividad o seguridad. También está cambiando la manera de diseñar, fabricar, mantener y gestionar los vehículos cuando llegan al final de su vida útil. El 24 de julio de 2026, la Unión Europea publicó una nueva regulación sobre circularidad vehicular que aborda por primera vez, dentro de un mismo marco normativo, todas las etapas de la vida de un vehículo: desde su diseño y producción hasta la reutilización, remanufactura, reciclaje y recuperación de sus componentes y materiales. Aunque esta normativa se aplicará en Europa, representa una señal relevante para la industria automotriz mundial y para países como Chile, que avanzan en la implementación de modelos de responsabilidad extendida del productor y gestión sostenible de residuos. Diseñar pensando en todo el ciclo de vida La nueva regulación europea busca que los vehículos sean fabricados desde su origen para facilitar la extracción, sustitución y recuperación de piezas y componentes. Esto significa avanzar hacia diseños que permitan aprovechar mejor los materiales, favorecer la reparación y remanufactura de componentes, reducir la generación de residuos y recuperar recursos que pueden volver a incorporarse a procesos productivos. La normativa establece que, seis años después de su entrada en vigor, al menos el 15% del plástico utilizado en los nuevos vehículos deberá proceder del reciclaje. Esta proporción aumentará hasta el 25% dentro de un plazo de diez años. Además, una parte del material reciclado deberá provenir de vehículos que hayan finalizado su vida útil. Los fabricantes también asumirán responsabilidades financieras y organizacionales sobre el ciclo completo de los vehículos que ponen en el mercado, incluyendo su recepción y tratamiento al convertirse en residuos. Un pasaporte digital para mejorar la trazabilidad Otro de los elementos innovadores será la creación del Pasaporte Digital de Circularidad Vehicular. A partir de septiembre de 2032, los vehículos alcanzados por la normativa deberán contar con información digital sobre los materiales utilizados, la proporción de contenido reciclado, determinados componentes y el catálogo oficial de repuestos correspondiente a cada tipo de vehículo. Este instrumento permitirá disponer de información estructurada, actualizada y accesible para apoyar el trabajo de fabricantes, reparadores, gestores de residuos y plantas de tratamiento. La incorporación de datos durante todo el ciclo de vida representa un paso importante hacia una movilidad más inteligente. La tecnología no solo servirá para mejorar la experiencia de conducción, sino también para facilitar la reparación, recuperación y valorización de los componentes de un vehículo. Una tendencia que conecta con el trabajo de SIGA En Chile, la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor, conocida como Ley REP, impulsa una transformación similar: quienes introducen productos prioritarios al mercado deben hacerse responsables de organizar y financiar la gestión de los residuos que estos generan. En este contexto, SIGA cumple un rol fundamental como sistema colectivo de gestión creado por empresas del sector automotor y de maquinarias. Su misión es contribuir a la correcta recolección, reutilización, reciclaje y valorización de los productos prioritarios presentes en vehículos livianos y medianos, camiones, buses, motocicletas y maquinarias. Con el respaldo de cerca del 50% de las marcas de motocicletas y vehículos livianos del país, trabajamos en el marco de la Ley REP para gestionar responsablemente la recolección y valorización de neumáticos fuera de uso.Esta representatividad y diversidad reflejan la confianza de la industria en nuestro modelo colaborativo y circular. La experiencia internacional demuestra que la economía circular automotriz requiere coordinación, infraestructura, trazabilidad e innovación. También exige la participación activa de productores, gestores, transportistas, valorizadores, autoridades y consumidores. De los residuos a nuevos recursos La movilidad sostenible no termina cuando un vehículo deja de circular. En ese momento comienza una nueva etapa, en la que sus componentes y materiales pueden ser recuperados y transformados en recursos para nuevos procesos productivos. La regulación europea muestra hacia dónde está avanzando el sector: vehículos diseñados para aprovechar mejor sus materiales, sistemas digitales que entregan mayor trazabilidad y productores que asumen un compromiso creciente durante todo el ciclo de vida de sus productos. En SIGA compartimos esa visión y trabajamos para que Chile continúe avanzando hacia una economía circular automotriz eficiente, transparente y con resultados ambientales verificables. Porque el futuro de la movilidad no depende solamente de cómo nos desplazamos, sino también de nuestra capacidad para gestionar responsablemente los recursos antes, durante y después de cada viaje. Fuente:
SIGA abre nueva licitación para la recolección de 710 mil kilos de neumáticos fuera de uso en el norte de Chile

Santiago, febrero 2026.– El Sistema Integrado de Gestión Automotriz (SIGA) anunció la cuarta licitación para la recolección de Neumáticos Fuera de Uso (NFU), enfocada en tres regiones del norte del país, con un volumen total de 710.000 kilos a recolectar. El proceso (LIC 0026 MACRO ZONA NORTE) contempla las siguientes zonas y volúmenes: En esta oportunidad, las empresas interesadas podrán postular individualmente por cada zona o presentar una oferta agregada por la totalidad del proceso, lo que permitirá ampliar la base de oferentes y fomentar la participación de actores locales y regionales. Esta nueva licitación forma parte del despliegue progresivo del sistema de gestión que impulsa SIGA, en el marco de la implementación de la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (REP), fortaleciendo la capacidad operativa y logística para cumplir con las metas de recolección y valorización de NFU en zonas estratégicas del país. El norte de Chile presenta características particulares en materia territorial, logística y concentración de actividades productivas, por lo que avanzar en una red eficiente de recolección resulta clave para asegurar trazabilidad, cobertura y cumplimiento ambiental. El calendario del proceso considera las siguientes etapas: “Con esta cuarta licitación seguimos consolidando nuestra red de recolección en regiones estratégicas del país. Nuestro objetivo es asegurar cobertura, eficiencia operativa y cumplimiento de metas, promoviendo además la participación de gestores con presencia local que conozcan la realidad territorial del norte de Chile”, sostuvo Viviana Núñez, jefa de Operaciones y Gestión Ambiental de SIGA Chile. El proceso de licitación está disponible en el sitio web oficial www.siga-chile.cl en donde los interesados podrán revisar los requisitos para solicitar las bases de licitación Para consultas relacionadas con esta licitación, SIGA ha dispuesto el correo electrónico licitaciones@siga-chile.cl.