- Una nueva regulación europea incorpora requisitos de ecodiseño, materiales reciclados, trazabilidad y responsabilidad del productor. Una señal internacional que refuerza la importancia del trabajo desarrollado por SIGA en Chile bajo la Ley REP.
La transformación de la industria automotriz no se limita a la incorporación de nuevas tecnologías de propulsión, conectividad o seguridad. También está cambiando la manera de diseñar, fabricar, mantener y gestionar los vehículos cuando llegan al final de su vida útil.
El 24 de julio de 2026, la Unión Europea publicó una nueva regulación sobre circularidad vehicular que aborda por primera vez, dentro de un mismo marco normativo, todas las etapas de la vida de un vehículo: desde su diseño y producción hasta la reutilización, remanufactura, reciclaje y recuperación de sus componentes y materiales.
Aunque esta normativa se aplicará en Europa, representa una señal relevante para la industria automotriz mundial y para países como Chile, que avanzan en la implementación de modelos de responsabilidad extendida del productor y gestión sostenible de residuos.
Diseñar pensando en todo el ciclo de vida
La nueva regulación europea busca que los vehículos sean fabricados desde su origen para facilitar la extracción, sustitución y recuperación de piezas y componentes.
Esto significa avanzar hacia diseños que permitan aprovechar mejor los materiales, favorecer la reparación y remanufactura de componentes, reducir la generación de residuos y recuperar recursos que pueden volver a incorporarse a procesos productivos.
La normativa establece que, seis años después de su entrada en vigor, al menos el 15% del plástico utilizado en los nuevos vehículos deberá proceder del reciclaje. Esta proporción aumentará hasta el 25% dentro de un plazo de diez años. Además, una parte del material reciclado deberá provenir de vehículos que hayan finalizado su vida útil.
Los fabricantes también asumirán responsabilidades financieras y organizacionales sobre el ciclo completo de los vehículos que ponen en el mercado, incluyendo su recepción y tratamiento al convertirse en residuos.
Un pasaporte digital para mejorar la trazabilidad
Otro de los elementos innovadores será la creación del Pasaporte Digital de Circularidad Vehicular.
A partir de septiembre de 2032, los vehículos alcanzados por la normativa deberán contar con información digital sobre los materiales utilizados, la proporción de contenido reciclado, determinados componentes y el catálogo oficial de repuestos correspondiente a cada tipo de vehículo.
Este instrumento permitirá disponer de información estructurada, actualizada y accesible para apoyar el trabajo de fabricantes, reparadores, gestores de residuos y plantas de tratamiento.
La incorporación de datos durante todo el ciclo de vida representa un paso importante hacia una movilidad más inteligente. La tecnología no solo servirá para mejorar la experiencia de conducción, sino también para facilitar la reparación, recuperación y valorización de los componentes de un vehículo.
Una tendencia que conecta con el trabajo de SIGA
En Chile, la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor, conocida como Ley REP, impulsa una transformación similar: quienes introducen productos prioritarios al mercado deben hacerse responsables de organizar y financiar la gestión de los residuos que estos generan.
En este contexto, SIGA cumple un rol fundamental como sistema colectivo de gestión creado por empresas del sector automotor y de maquinarias. Su misión es contribuir a la correcta recolección, reutilización, reciclaje y valorización de los productos prioritarios presentes en vehículos livianos y medianos, camiones, buses, motocicletas y maquinarias.
Con el respaldo de cerca del 50% de las marcas de motocicletas y vehículos livianos del país, trabajamos en el marco de la Ley REP para gestionar responsablemente la recolección y valorización de neumáticos fuera de uso.
Esta representatividad y diversidad reflejan la confianza de la industria en nuestro modelo colaborativo y circular.
La experiencia internacional demuestra que la economía circular automotriz requiere coordinación, infraestructura, trazabilidad e innovación. También exige la participación activa de productores, gestores, transportistas, valorizadores, autoridades y consumidores.
De los residuos a nuevos recursos
La movilidad sostenible no termina cuando un vehículo deja de circular. En ese momento comienza una nueva etapa, en la que sus componentes y materiales pueden ser recuperados y transformados en recursos para nuevos procesos productivos.
La regulación europea muestra hacia dónde está avanzando el sector: vehículos diseñados para aprovechar mejor sus materiales, sistemas digitales que entregan mayor trazabilidad y productores que asumen un compromiso creciente durante todo el ciclo de vida de sus productos.
En SIGA compartimos esa visión y trabajamos para que Chile continúe avanzando hacia una economía circular automotriz eficiente, transparente y con resultados ambientales verificables.
Porque el futuro de la movilidad no depende solamente de cómo nos desplazamos, sino también de nuestra capacidad para gestionar responsablemente los recursos antes, durante y después de cada viaje.
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