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Hacia una gestión responsable de los residuos automotrices: el desafío de avanzar en economía circular

Hacia una gestión responsable de los residuos automotrices: el desafío de avanzar en economía circular

Columna de Opinión en Valparaíso Región Sostenible: Juan Cristóbal González Holmes, gerente general Sistema Integrado de Gestión Automotriz (SIGA).

La sostenibilidad ya no es un concepto opcional, sino una responsabilidad ineludible, especialmente para industrias con un impacto ambiental significativo, como la automotriz. En Chile, la generación de desechospresenta un desafío crucial, particularmente con los neumáticos fuera de uso (NFU), que históricamente han terminado en las calles, convirtiéndose un problema para las municipalidades, en vertederos o acopiados ilegalmente, contaminando nuestro territorio y constituyendo un riesgo ambiental y sanitario.

De acuerdo a estimaciones del Gobierno, anualmente en Chile se desechan alrededor de 6,6 millones de neumáticos, los que corresponden a cerca de 180 mil toneladas. Hasta hace pocos años, no existía trazabilidad para gran parte de estos materiales. Hoy, Chile avanza hacia un modelo más sustentable gracias a la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (Ley REP), que fija metas de recolección y valorización para distintos sectores productivos, entre ellos, el automotor.

En este contexto, nace el Sistema Integrado de Gestión Automotriz (SIGA), entidad que reúne a más de 90 marcas de automóviles, motos, camiones y buses para cumplir con la normativa y construir una red eficiente y transparente de gestión de residuos. Su propósito es claro: transformar los desechos del sector en recursos que puedan reintegrarse a la cadena productiva, impulsando la economía circular y reduciendo la huella ambiental.

Un desafío país con rostro regional

La gestión de residuos automotrices requiere no solo infraestructura, sino también un cambio cultural. Talleres mecánicos, concesionarios, servicios automotrices y consumidores finales junto a municipalidades deben asumir su rol en esta cadena, separando y entregando correctamente los residuos para su trazabilidad y valorización.

El “Estudio del Material Disponible País y el reciclado de los productos prioritarios en Chile (2021)”, de la Asociación Nacional de la Industria del Reciclaje (ANIR), elaborado por Kyklos concluye que solo el 11,3% del material disponible a nivel país es reciclado.

La Región de Valparaíso enfrenta este desafío con especial intensidad. Con un parque automotor que bordea los 700 mil vehículos, solo en lo que va de 2025 se han vendido más de 20 mil vehículos nuevos, el 8,85% del total nacional, según cifras de la Asociación Nacional Automotriz (ANAC).

El decreto N°8 de la Ley REP fija que el 4,7% del total de los NFU debe ser recolectado en la Región de Valparaíso, la segunda región con el objetivo más alto. Este volumen representa un reto ambiental y, al mismo tiempo, una oportunidad para el desarrollo de infraestructura y empleo verde en torno a la recuperación de materiales.

Para fortalecer esta red a nivel nacional, SIGA lanzó recientemente su segunda licitación pública, esta vez con un enfoque regional. Este proceso, abierto hasta el 25 de noviembre de 2025, invita a empresas gestoras a participar en la recolección y valorización de residuos en las zonas Norte, Centro y Sur del país, incluyendo la Región de Valparaíso.

Esta nueva licitación busca asegurar estándares ambientales y técnicos en la operación, junto con fomentar el desarrollo local y la descentralización.

Hacia una industria más sostenible

El camino hacia una industria automotriz sustentable requiere colaboración, inversión e innovación. Los sistemas de gestión colectivos son una herramienta colectiva que une a productores, gestores y autoridades en torno a un objetivo común: que los residuos automotrices sean gestionados con responsabilidad y se transformen en nuevas oportunidades productivas.

Pero debe ser un trabajo colaborativo donde el rol de la autoridad es clave en cuanto a la fiscalización, garantizando el cumplimiento de las normativas, fomentando una cultura de sostenibilidad, asegurando condiciones equitativas para todos los actores e impidiendo malas prácticas.

Valparaíso, con su potencial logístico, puede liderar este cambio. Convertirse en un referente nacional en gestión de residuos automotrices no solo es una meta ambiental, sino una apuesta por el desarrollo sostenible de la región y por un país más consciente de su responsabilidad con el entorno.

En definitiva, avanzar hacia la economía circular en el sector automotor ya no es una aspiración futura, sino una tarea presente. Cada residuo bien gestionado es una inversión en el futuro sostenible que Chile y sus regiones merecen.